Dopaminómanos

Confianza, placer, amor por la naturaleza, euforia, tranquilidad, ganas de hacer cosas y acercarnos a los demás. El recuerdo de momentos y lugares bellos, sensaciones de apertura espiritual, elevación del nivel de conciencia, alegría sin causa o lágrimas… Estas son sólo algunas de las variadas e intensas emociones y sensaciones que provoca en los seres humanos la música, esa singular combinación de melodía, ritmo y armonía, que para el filósofo griego Platón “es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” y que según el dramaturgo y novelista irlandés Oscar Wilde, era “el arte más cercano a las lágrimas y los recuerdos”.

¿Pero cuál es el motivo para que la música nos produzca tal cantidad de emociones?

Expertos del Instituto Neurológico de Montreal y de la Universidad McGill, en Canadá, realizaron experimentos con el objetivo de encontrar una explicación a por qué la música juega parte tan importante de nuestra sociedad. Con este estudio se descubrió que escuchar música favorece la producción de dopamina en el cerebro.  Siendo esta una  hormona, producida en una amplia variedad de animales,  que cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central.  Es un mensajero químico entre neuronas y nervios, necesario para generar las emociones y sensaciones de disfrute como la ingestión de ciertos alimentos, las drogas o el sexo.

 En el estudio se observó que los niveles de liberación de la dopamina se correlacionan con el grado de excitación emocional que ocasionaba la música del experimento. Provocando escalofríos entre los  participantes del estudio, así como cambios en el comportamiento de su piel y en la frecuencia cardíaca, la respiración y la temperatura corporal.

Según sea suave, lenta y relajante, o trepidante, rápida y estimulante, la música puede provocar en la persona que la escucha un impacto sentimental tan variado como intenso. Y es que la música es un lenguaje universal, los sentimientos expresados musicalmente se entienden igual en todo el mundo, logrando superar sin mayores dificultades las barreras entre las culturas.

 

Raquel Bailén

(Miembro de AM San Antón)

Deja aquí tu comentario