EL ORIGEN DE LA MUSICA FESTERA

Hoy en día cuando nos referimos a “música festera”, pensamos en Pasodobles, Marchas moras o Marchas Cristianas. Pero esto no siempre ha sido así. En los orígenes de estas fiestas no existía una música específica para desfilar y se utilizaban todo tipo de composiciones que no terminaban de casar con los desfiles. En este post os vamos a hablar de cómo surgieron estos tres tipos de piezas que actualmente son el alma de nuestras fiestas.

EL PASODOBLE FESTERO

Se sabe que hasta los años treinta del siglo XIX las comparsas desfilaban acompañadas por pasodobles polkas, mazurcas, valses y hasta inlcuso habaneras.  Pero la Fiesta necesita un tipo de música propia, específica, una música con un ritmo genuinamente festero y que sea acorde con los desfiles. El compositor Juan Cantó Francés fue pionero en este sentido al escribir un pasodoble que titula Mahomet (1882). Cantó Francés marca un hito al escribir esta original pieza con ese aire moderado, brillante y elegante, concebida para los desfiles más austeros y que es el inicio y el verdadero arranque de la Música Festera de Moros y Cristianos. Con este pasodoble Cantó consigue que la comparsa asiente más la andadura, arrastrando lentamente los pies, de ahí que llegue a clasificarse esta pieza como pasodoble “sentado”.

Con los años el pasodoble festero se separa cada vez más del patrón originario que lo hizo nacer. Y así, en 1891 el maestro José Espí Ulrich compone el pasodoble “Anselmo Aracil”, que por sus características, merece la denominación de pasodoble “dianero”, de carácter más vivaz y alegre.

LA MARCHA MORA

Aunque la fiesta ya contaba con los pasodobles sentados y dianeros, todavía faltaba un tipo de música creada expresamente para los desfiles, puesto que los ritmos apasodoblados no acababan de transmitir el señorío y fuerza que se exigía al desfilar en las comparsas moras. No es hasta 1904 que se compone una marcha de la mano del maestro Camilo Pérez Laporta llamada “Benixerrajs” categorizada en su época como “Marcha Arabe” y que llevó a que el Maestro Antonio Pérez Verdú compusiera expresamente para la fiesta la primera Marcha mora llamada “A-Ben-Amet” en 1906 y que después fue conocida como “Marcha Abencerraje” donde se empleaban “carabassetes” que eran una especie de pequeños timbales como acompañamiento de percusión.

Pero quien realmente marcaría la estructura de la marcha mora sería Camilo Pérez Monllor en 1914 con su obra “L’Entrà dels moros

LA MARCHA CRISTIANA

Con la aparición de la marcha mora, las comparsas y filas del bando cristiano también comenzaron a exigir piezas expresamente compuestas para dar el carácter y la energía necesaria a sus desfiles y, de esa forma, poder distinguirse o diferenciarse de sus “adversarios”. Y así, en 1958, Amando Blanquer Ponsoda compone su obra “Aleluya”, la primera marcha cristiana.

Sin embargo, “Aleluya” no fue una pieza bien acogida en el mundo festero del momento, pues la percepción que tenía la gente de la calle era más bien contradictoria. No acababa de quedar definida la marcha cristiana como género para el desfile cristiano, y muchas comparsas continuaban desfilando con pasodobles.

A pesar de ello, el tiempo consolidó la importancia de esta pieza que, si bien no fue una revolución inmediata en la música festera, sí sentó las bases para el desarrollo de las grandes marchas cristianas que surgieron posteriormente.

 

*Fuentes: UNDEF, Wikipedia, Youtube, Soundcloud

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